No Edition Image
Suscribase y acceda
a la Edición Completa!

Buscador Temático
Usuario Registrado
usuario:...
password:

¿Olvido su Password?
 Edición de

>> DESECHOS ESPACIALES


Philip Ruari McDougall Una Ordenanza Estadounidense para Reducir el Peligro de los Desechos Espaciales



Desde los inicios de la navegación espacial se ha ido acumulando una cantidad ingente de chatarra en la órbita terrestre. Entre los objetos incontrolables se encuentran las etapas superiores calcinadas de los cohetes lanzadores, satélites usados e inoperables, pernos de retención separados por explosión, escoria de cohetes de combustible sólido y partículas de pintura.
La Comisión Federal de Comunicaciones estadounidense (FCC - United States Federal Communications Commission) ha establecido una ordenanza con el objetivo de prevenir los peligros inherentes a la basura espacial. En vista de que se trata de reducir los residuos orbitales, esta ordenanza afecta en primer lugar a los operadores de satélites comerciales.
El presente trabajo ha sido elaborado por Philip Ruari McDougall y Christian Riedl, ambos suscriptores seniors de Riesgos Espaciales y Riesgos Especiales y Financieros de Münchener Rück, y publicado en el “ Boletín de Siniestros” Nº 2 de 2005.


La enorme capacidad destructora por la velocidad de impacto extremadamente elevada hace que los ingenios incontrolables representen un serio peligro para las operaciones espaciales que son asistidas desde la Tierra. Estos ingenios espaciales se mueven en las órbitas bajas a una velocidad de 7 a 8 km por segundo, de modo que el impacto de un fragmento de 1 mm puede causar graves daños en la estructura de un satélite o incluso dejarlo completamente en estado inoperativo.
La red de vigilancia espacial del Ministerio de Defensa estadounidense controla de forma rutinaria más de 11.000 objetos de un tamaño igual o superior a 10 cm. Según las estimaciones, en las órbitas terrestres hay más de 100.000 objetos de 1 a 10 cm, así como varios millones con un tamaño de entre 0,1 y 1 cm. El autor de este vertedero espacial es el hombre, por lo que no es de extrañar que con el tiempo los desechos espaciales vayan acumulándose en aquellos sectores en los que se realizan actividades espaciales.
Los dos sectores especialmente afectados son los siguientes:
- Low earth orbits (LEO - órbitas bajas de la Tierra). Así se llaman las órbitas que se extienden hasta una altura de 2.000 km sobre la superficie terrestre y que son las más útiles para los satélites de exploración y la navegación espacial tripulada (por ejemplo, el transbordador espacial Spaceshuttle y la Estación Espacial Internacional ISS).
- La órbita geoestacionaria (GEO). En esta órbita, que se encuentra a una altura de 35.786 km sobre el ecuador, se compensan la gravedad de la Tierra y la fuerza centrífuga a un período de revolución de 24 horas. Vistos de la Tierra, los satélites en esta órbita parecen como puntos fijos en el firmamento. Para los satélites de telecomunicaciones y televisión, esto significa que las antenas en la Tierra no han de seguirlos para captar sus señales.

Limitar los Peligros

Desde hace bastante tiempo, los países especializados en navegación especial y las organizaciones internacionales como, por ejemplo, el Comité de las Naciones Unidas para el Uso Pacífico del Espacio Ultraterrestre (UN COPOUS), la Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU) y el Comité Interinstitucional de Coordinación en Materia de Desechos Espaciales (IADC) han debatido y desarrollado las medidas a tomar para limitar los peligros de la basura espacial. Hasta hace poco tiempo, solamente se emitían recomendaciones o instrucciones no vinculantes que, por lo general, se referían a las actividades de las agencias aeroespaciales nacionales. Se consideraba que los propios operadores de satélites comerciales, cuyo número aumenta continuamente, deberían decidir sobre las medidas para disminuir los residuos espaciales, teniendo especialmente en consideración los aspectos económicos y operacionales. Así, por ejemplo, un operador de satélites contrarrestaba la resistencia contra fallos de componentes y deterioro por los desechos espaciales -que se obtiene por una redundancia y protección de los componentes vulnerables- con los costos adicionales que conllevan el desarrollo, la instalación y la explotación. Por ello, la ordenanza de la FCC constituye un primer paso importante para introducir una responsabilidad obligatoria por parte de los operadores de satélites comerciales.
Cuando se solicitan licencias para posiciones en órbita o se quiere ofrecer en los EE.UU. servicios por satélite con satélites que no son estadounidenses, la nueva ordenanza exige de los operadores de satélites un concepto de medidas para su diseño y operación que ha de servir para reducir o evitar la basura espacial. A excepción de algunos casos (por ejemplo, una referencia al nivel de seguridad de la NASA), la FCC no ha establecido ningún criterio detallado para tales conceptos. Solamente se refirió a que tal criterio puede ser de importancia en algunos casos para que se otorgue una licencia.
Los conceptos para evitar basura espacial y, por consiguiente, limitar los peligros han de abarcar las siguientes medidas:
- Las estrategias de protección como, por ejemplo, maniobras del satélite en la órbita, pueden contribuir a evitar colisiones con desechos espaciales. Además, los escudos sirven de protección adicional, tanto para las personas como para los componentes constructivos críticos en el espacio. Es importante que se adapte el diseño y que se encuentren instalados subsistemas de satélite redundantes.
- Para evitar y reducir la basura espacial, se pueden retener o recuperar los objetos, por ejemplo los cierres o pernos de fijación desprendidos por explosión, que generalmente permanecen en el espacio después del lanzamiento de un satélite o durante su apertura o su despliegue en órbita. También se puede reducir el riesgo de autodestrucción de un satélite que se encuentra al final de su misión si se eliminan sus fuentes de energía almacenadas y el resto del combustible. Además, los cuerpos volantes inutilizables pueden ser dirigidos fuera de las órbitas en las que se tiene previsto llevar a cabo actividades aeroespaciales en el futuro.

La Eliminación de los Residuos Espaciales

En la actualidad, desde el punto de vista técnico, resulta bastante laborioso y extremadamente costoso eliminar la basura espacial mediante su recuperación. Hasta ahora sólo hubo algunos intentos de recuperar los satélites, y tan sólo en las órbitas bajas terrestres. Así, en 1984, se recuperaron los satélites de comunicaciones Palapa B2 y Westar 6 que se encontraban en órbitas incorrectas; los astronautas de la nave espacial Discovery los trajeron de vuelta a la Tierra.
Un método eficaz de eliminación desde una órbita baja es la reentrada de la basura espacial a la atmósfera de la Tierra. La fuerza de la gravedad terrestre y la resistencia de la atmósfera frenan los objetos en su fase de aproximación a la Tierra. Generalmente, los desechos se desintegran en el momento de penetrar en la atmósfera; sólo en raras ocasiones objetos de gran tamaño impactaron sobre el suelo .
Después del lanzamiento del Sputnik I en 1957, se registraron más de 16.000 entradas de objetos aeroespaciales en la atmósfera. Hasta hoy, no se ha observado ningún caso de daños materiales ni de daños personales. Ello se debe sobre todo a la vasta extensión de los océanos y a la escasa población en muchas regiones de nuestro globo terráqueo. La norma de seguridad de la NASA de agosto de 1995 (NSS.14) estima que la probabilidad de sufrir daños personales por la reentrada en la atmósfera es de 10-4.
En sus reflexiones sobre la posibilidad de eliminar la basura espacial de las órbitas bajas mediante una reentrada a la atmósfera terrestre, la FCC tomó como referencia las directivas de IADC, según las cuales se recomienda que los satélites no han de permanecer más de 25 años en órbita una vez cumplida su misión. Este período de tiempo permite un riesgo de colisión aceptable en órbitas bajas. La FCC estipuló que estas recomendaciones deben ser observadas obligatoriamente. No obstante, la FCC es consciente de que tal reglamentación puede tener una repercusión considerable sobre las necesidades de combustible y, por lo tanto, sobre la vida útil de un satélite, según el tipo y la distancia de la órbita. Por ello, la FCC sugirió que no se observara estrictamente esta posibilidad de reentrada en la atmósfera, sino que se estudiara caso por caso, en el momento de atribuir la licencia, si la aplicación de la ordenanza no resulta desproporcionada. No obstante, se dejó abierta la opción de tomar medidas más concretas en el futuro si, por ejemplo, surgen nuevas constataciones y posibilidades que permiten reducir o evitar los desechos espaciales.
Para los satélites geoestacionarios queda descartada una reentrada a la atmósfera terrestre debido a su enorme distancia a la Tierra. La solución actual: dirigir estos satélites en una órbita en la cual es improbable que se produzca una colisión con naves espaciales situadas o enviadas a una órbita geoestacionaria. Es por ello que IADC recomienda trasladarlos a una así llamada órbita cementerio, que se encuentra a unos cientos de kilómetros sobre la órbita geoestacionaria. La FCC asumió esta recomendación dentro de sus exigencias particulares relativas a los satélites, para los que otorgó una licencia, que fueron lanzados a la órbita geoestacionaria después del 18 de marzo de 2002.

Conclusión

La ordenanza de la FCC tiene varios efectos para los aseguradores de proyectos aeroespaciales comerciales como la Münchener Rück. Un número considerable de operadores de satélites comerciales ya ha de obtener una licencia por la FCC. No obstante, también otros países que colaboran con los EE.UU. en el marco del IADC u otros foros sobre el tema de la basura espacial, tomarán medidas similares. Se espera que muchos de nuestros clientes deban cumplir estas exigencias en el futuro. No cabe duda de que, a largo plazo, tanto los operadores de satélites como sus aseguradores se ven beneficiados si queda garantizado un entorno más seguro de sus actividades aeroespaciales gracias a la reducción de la basura espacial. Además, las medidas para mejorar la estabilidad de los satélites -que forman parte del proyecto de reducción del peligro por desechos espaciales- y la vigilancia adicional llevada a cabo por la FCC, coinciden en todos los puntos con los intereses de los aseguradores. Sin embargo, no hay que olvidar que las medidas mencionadas repercutirán en los costos del proyecto aeroespacial. Así, por ejemplo, se requiere una cantidad adicional de combustible para posicionar un satélite geoestacionario en una “órbita cementerio” -el consumo también hay que incluirlo en el cálculo. Por consiguiente, la vida útil de un satélite se reduce en unos meses y los ingresos de la explotación disminuyen en varios millones de dólares .
Asimismo, las placas de protección adicionales y las modificaciones de diseño aumentan los costos de la producción y del lanzamiento. Ello puede tener como consecuencia un incremento de las sumas aseguradas para los lanzamientos de satélites comerciales, y eso en un mercado que apenas puede reunir la capacidad actualmente necesaria de U$S 250 a 350 millones. La ordenanza de la FCC influirá en la gestión y estimación de los siniestros en el momento que un satélite asegurado deje de funcionar - la naturaleza y los límites de un posible valor residual deberán ser determinados. Los aseguradores colaborarán con sus clientes, a fin de tener en consideración en sus pólizas las repercusiones de la ordenanza de la FCC en la cobertura y la revisión de las reservas de combustible adecuadas.

Bibliografía

• National Research Council - Committee on Space Debris (ed.): Orbital Debris: A Technical Assessment, Washington D. C., National Academy Press, 1995.
• Office of Safety and Mission Assurance (ed.): NASA Safety Standard - Guidelines and Assessment Procedures for Limiting Orbital Debris (NSS 1740.14), Washington D.C., 1995.
• The National Science and Technology Council - Committee on Transportation Research and Development (ed.): Interagency Report on Orbital Debris 1995, Office of Science and Technology Policy, 1995.
• United Nations (ed.): Note verbale dated 28 February 2001 from the Permanent Mission of the Russian Federation to the United Nations addressed to the Secretary-General (A/AC.105/759/Add.1), New York, 2001.
• United Nations (ed.): Technical Report on Space Debris (A/AC.105/720), New York, 1999.
Federal Communications Comission (ed.): In the Matter of Mitigation of Orbital Debris (IB Docket No. 02-54), Washington DC, 2004.
El Comité Interinstitucional de Coordinación en Materia de Desechos Espaciales (IADC) es un organismo internacional que se encarga de informar sobre el estado actual en que se encuentra la investigación sobre residuos espaciales, aparte de elaborar medidas para reducir tales residuos y fomentar la colaboración a nivel internacional.
Se estima que cuando la estación espacial MIR entró en la atmósfera terrestre el 23 de marzo de 2001, la cantidad de elementos no desintegrados se elevó de 20 a 25 t.
SES Americom y PanAmSat temen que sus ingresos disminuyan de U$S 77 a U$S 140 millones si se aplica el concepto de eliminación de la IADC en toda la flota de satélites.

Christian Riedl

 
Nota de tapa - Vida y Retiro - Index - Congresos - Seminarios - Seguros de Crédito - Riesgos de Trabajo - Seguros de Personas - Internacional - Reaseguros - Bancaseguros - Entrevistas


> Seguro Total
> Reactions
> EMTS

Revistas Internacionales Estadísticas Capacitación Ediciones Anteriores Novedades Misceláneas Internacionales Entrevistas Congresos Productores y Asesores Reaseguros AFJP Salud Vida y Retiro Seguros Generales Riesgos Agrícolas Crédito y Caución Riesgos del Trabajo Automotores Nota de Tapa Publicidad Quiénes somos Proyectos de Ley Suplemento de Legislación Actualidad Internacional Panorama Latinoamericano Actualidad del Mercado Productos y Servicios Agenda Internacional Indicadores Económicos Editorial