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>> ADMINISTRACION DE RIESGOS


Alberto Alonso, Director General de Anticipar Una Mirada Atenta a la Transferencia y Reducción de Riesgos



El papel del administrador de riesgos cada día adquiere mayor relevancia en las organizaciones. La ausencia de una nueva Ley de Riesgos del Trabajo y la carencia de coberturas de contaminación gradual impiden dimensionar el real grado de exposición de las empresas.


El lugar que la administración de riesgos debe ocupar dentro de las organizaciones es uno de los temas que más preocupa a los risk managers de Argentina.
“El tema más preocupante es la poca inserción de la problemática de la administración de riesgos tanto en las organizaciones privadas como en los organismos gubernamentales de nuestro país”, disparó Alberto Alonso, director general de Anticipar, una consultora especializada en la implementación de programas de administración de riesgos en el ámbito corporativo. “Sólo en dos universidades se está enseñando administración de riesgos, pero como una materia dentro de Licenciaturas en Seguridad y en Seguros y no como una carrera o especialidad. A pesar que desde 1996 se han ido dictando normas internacionales en administración de riesgos en diversos países como Australia, Nueva Zelanda, Canadá, Japón, Reino Unido y los EE. UU., y que en esos países y en los europeos la actividad del risk management está bastante insertada, en Latinoamérica aún está en pañales. El pasado 7 de enero, en el suplemento económico del diario Clarín, se publicó una nota titulada: “Los profesionales más buscados”, y allí, en un listado que abarcaba no más de una decena de funciones gerenciales, se mencionaba la gerencia de riesgos como una de las áreas que va cobrando importancia. Esperemos que sea así”, anheló el ejecutivo.
En concordancia, Horacio Canto, gerente de administración de riesgos del Swiss Medical Group, aseveró: “El propósito y la función de la administración de riesgo todavía no son muy claras para gran parte del personal de la salud no directamente involucrado en este proceso, por lo que informar a todos los empleados de nuestra empresa qué es la Administración de Riesgos y cuál es el beneficio que el aporte de cada uno de ellos puede reportar a la compañía, es una de mis preocupaciones. De hecho, el término risk management generalmente es considerado algo ligado totalmente al seguro. Este último es, por supuesto, una de las formas de transferencia del riesgo, pero en el campo de la administración de riesgos en salud, las técnicas de control del mismo son también de gran importancia. La administración de riesgos en el campo de la salud tiene dos objetivos fundamentales: proteger a la organización de las pérdidas financieras y mejorar la calidad de atención a través de la identificación y eliminación de riesgos potenciales. Es por ello que una de mis principales preocupaciones es tener presencia constante a todo nivel con los empleados de nuestra compañía, en especial en el área de salud, tratando de comprometer a todos y cada uno de ellos en esta tarea tan importante, con el propósito de evitar problemas futuros”.
La concentración del mercado de seguros es otro tema de relevancia en la agenda de los risk managers, según Jorge Lombardo, gerente de riesgos y seguros del grupo Arcor. “La concentración del mercado en cada vez menos oferentes conlleva el riesgo de prácticas oligopólicas”, afirmó el directivo.

Exposición

La amplia tarea de los risk managers incluye la identificación y corrección de los factores de riesgo. “Se trabaja constantemente en tratar de eliminar el riesgo a través de estándares de calidad elevados, control sistemático de procesos que puedan afectar el medioambiente y mejora continua”, explicó Lombardo.
Sobre este mismo tema, Canto apuntó: “En la medicina asistencial uno de los principales elementos a tener en cuenta es un adecuado manejo y disposición de los residuos patogénicos como potencial riesgo que pueda originar daños o reclamos medioambientales. Por tal motivo el sector de salud de nuestra compañía extrema los cuidados, no solamente para dar cumplimiento a las normativas legales vigentes al respecto, sino para lograr con una adecuada operatoria en el manejo de los residuos, el menor impacto medioambiental. Recordemos que con respecto a los residuos patogénicos ‘el generador es responsable de la cuna a la tumba’, siendo a veces difícil delimitar con certeza el inicio o el fin de la responsabilidad”. Y sumó: “Las áreas de incumbencia de la administración de riesgos son múltiples, no obstante debemos tener presente que los programas a implementar deberán ser ‘a medida’, ya que su éxito dependerá de la razonabilidad de las acciones que se tomen, siempre teniendo en cuenta las posibilidades y características propias cada empresa. Es por ello que normatizar procedimientos tanto médicos como administrativos y optimizar la documentación médica, ya que ella será nuestro principal medio de prueba y aliado ante un cuestionamiento judicial, es una de nuestros principales focos de acción. Finalmente, la clase médica en un porcentaje no despreciable, no tiene conciencia de los significativos riesgos que actualmente tiene el desempeño de su profesión. Es por ello que una parte muy importante de nuestra actividad son los programas de educación continua, no sólo para los médicos, sino para todo el personal que se desempeña en el sector salud. Dichos programas incluyen temas específicos y afines a cada sector (paramédicos, médicos por especialidad, administrativos) y tópicos generales que hacen a la seguridad y calidad en la atención de nuestros socios”.
Los administradores de riesgos también se refirieron a la incertidumbre que la indefinición en la Ley de Riesgos del Trabajo (LRT) y la carencia de coberturas para riesgos medioambientales en los términos de la Ley General de Ambiente (LGA) provoca sobre la real exposición de las empresas.
Sobre la situación actual por la que atraviesa la LRT, Alonso sostuvo que los cuestionamientos a la imposibilidad de los trabajadores de reclamar por la vía civil no lo sorprendieron: “La declaración de inconstitucionalidad por parte de nuestro máximo tribunal, en lo referido a la imposibilidad de acceso a la justicia que tenían los trabajadores, es un tema que tarde o temprano se presentaría. Desde que salió la LRT, en 1996, se sabía que era inconstitucional privar al trabajador el acceso a la justicia. Sin embargo, entiendo también que ese remedio extremo fue una necesidad debido al desmadre en que había caído el sistema de Accidentes del Trabajo. El error fue no haber reacomodado la situación en forma paulatina. Fue como el tema del ‘uno a uno’. Si bien fue una medida necesaria en su momento, se pensó que podía ser eterna y un día estalló”.
Por su parte, Canto opinó: “Es indiscutible que el espíritu de la LRT puede ser con justicia descalificado, ya que generó asimetrías importantes en la valoración de distinto tipo de incapacidades, incluso en relación con la valoración de la vida humana. Por lo tanto, veremos en forma creciente cuestionamientos por considerarla inconstitucional y de no mediar alguna modificación, también un aumento de reclamos en sede civil”.
Según Lombardo, uno de los efectos de esta situación en las empresas consiste en que “al no tener un marco regulatorio estricto es compleja la medición de los riesgos”. Más adelante, Alonso completó: “Actualmente, la demora excesiva por parte del Poder Ejecutivo y del Legislativo en solucionar este problema está generando una incertidumbre que no hace más que alimentar un progresivo crecimiento de lo que en algún momento se denominó la industria del juicio. Sin embargo, entiendo que si la ley se modifica inteligentemente y las indemnizaciones administrativas se sitúan en un nivel de equilibrio con las indemnizaciones que habitualmente practica la Justicia, el sistema encontrará nuevamente su cauce, una vez que se analicen y se introduzcan los arreglos tarifarios que resulten pertinentes”.
Luego, los especialistas comentaron acerca de las dificultades actuales para la obtención de coberturas medioambientales, en particular en lo relativo a las de contaminación gradual. “El sistema de reparación al medioambiente debería estar en sintonía con el Principio 13 de la Declaración de Río y del tratado de la Unión Europea sobre Medio Ambiente”, dijo Alonso.
El postulado referido por el especialista, emitido durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, reunida en Río de Janeiro, en junio de 1992, sostiene: “Los Estados deberán desarrollar la legislación nacional relativa a la responsabilidad y la indemnización respecto de las víctimas de la contaminación y otros daños ambientales. Deberán cooperar asimismo de manera expedita y más decidida en la elaboración de nuevas leyes internacionales sobre responsabilidad e indemnización por los efectos adversos de los daños ambientales causados por las actividades realizadas dentro de su jurisdicción, o bajo su control, en zonas situadas fuera de su jurisdicción”.
Más adelante, Alonso reflexionó: “Un sistema de reparación del medioambiente es aquel que restituye las cosas, objetos y bienes al estado anterior al daño. Es lo que se entiende actualmente como restituto in pristinium, que abarca no sólo la restitución de las cosas a su estado anterior sino que también tiene en cuenta la prevención de daños en el futuro, es decir, una verdadera política de administración de riesgos. Es, obviamente, un concepto casi ideal y de difícil cumplimiento debido a la falta, en ocasiones, de conocimientos científicos y, en otras, de sistemas de recomposición eficaces y, por qué no también, de medios económicos suficientes para afrontar tales correcciones. Es por la suma de todas estas complejidades que aquellos que potencialmente están en condiciones de ocasionar daños al medioambiente buscan cubrir su patrimonio mediante técnicas del seguro, y los aseguradores y reaseguradores son reticentes a ofrecer una cobertura amplia por carecer de conocimientos específicos fiables, por desconocer el historial de siniestralidad del potencial cliente, es decir, por desconocer su pasivo ambiental, y además por no conocer o no poder cuantificar previamente la magnitud potencial del daño ambiental. Y, como todos sabemos, todo daño que no es taxativamente mensurable es, por ley, inasegurable. Estamos pues frente a un grave dilema: ¿cómo asegurar el daño gradual o progresivo?, ya que es posible cubrir el daño súbito e imprevisto mediante pólizas de seguro en algunos sectores de la economía. Y esto es así, actualmente, en todo el mundo. Y por el momento, no parece encontrarse una solución. Se habla de establecer un seguro integral de responsabilidad por daño ambiental, con topes, y a partir de allí comenzarían a actuar otras herramientas, como fondos ambientales específicos. Sin embargo, otro tema que arroja desconfianza es que, en el caso de que apareciera una cobertura asegurativa amplia, las empresas no invertirían suma alguna en prevención, a menos que la legislación así lo exigiese como medida previa a la obtención de la póliza”.
Lombardo coincidió en algunas observaciones de Alonso: “Actualmente no existen problemas en tomar coberturas para hechos súbitos e imprevistos. Pero no existe cobertura para contaminación gradual”. Según el ejecutivo, resultará muy difícil para el asegurador establecer una cobertura: “El problema se va a presentar si las aseguradoras no tienen un marco claro en cuanto a temporalidad y riesgos. Según la LGA, en caso de daño se deberá dejar el ambiente en la misma situación que estaba antes del siniestro. ¿En la práctica se podrá hacer? ¿Qué pasa si desaparecen especies? ¿Cuáles son los límites indemnizatorios? ¿Los jueces aceptarán esos límites o harán pagar el 100% del reclamo y que la aseguradora luego litigue con su asegurado, si es que no quebró, por la diferencia?”.

Deducibles y Acceso a Cobertura

Lombardo declaró que su empresa no sufrió aumentos de deducibles “que no estén acordes con la evolución de nuestro negocio”, ni problemas en la colocación de algún riesgo en particular. No obstante, dijo que “sabemos que las PyMEs que nos prestan servicios tienen problemas de cobertura o precio”. Así, el ejecutivo del Grupo Arcor puso de manifiesto otro de los aspectos que influyen en la exposición a riesgo de las grandes empresas: aunque éstas no registran dificultades para obtener cobertura, no ocurre lo mismo con las pequeñas y medianas empresas proveedoras, para las cuales los seguros pueden resultar caros o bien no logran alcanzar los estándares mínimos de prevención del riesgo que exigen las aseguradoras para otorgar su amparo.
Luego, Canto manifestó: “No hemos tenido que soportar ningún aumento de deducible ni restricciones en la colocación en ningún tipo de cobertura. Puntualmente, en relación con el seguro de responsabilidad profesional institucional, fuimos nosotros los que decidimos aumentar nuestro deducible con el propósito de mejorar el valor de nuestras primas, pudiendo ser esto posible al contar con un eficiente equipo de risk management que controla estrictamente las áreas de mayor exposición y desarrolla conductas proactivas para evitar que algún incidente u ocurrencia se transforme en un evento potencialmente compensable”.
Asimismo, Alonso añadió: “Por lo que yo conozco, dentro de la cobertura de los grandes riesgos industriales no ha habido ni limitaciones ni mayores restricciones. Sí, en cambio, se observa un mayor profesionalismo suscriptor que se trasluce en mayores requerimientos de información como paso previo a la cobertura”.
Finalmente, los profesionales se mostraron esperanzados en que la tarea del risk manager gane cada día mayor presencia en el mundo empresario.
“Es muy importante que los empresarios de la salud de nuestro país, en el ámbito privado y las autoridades sanitarias, en el público, comprendan los importantes beneficios que un adecuado programa de administración de riesgo puede ofrecer al sistema y a las instituciones. Entendido esto último, es trascendente que quienes rigen los destinos de dichas instituciones adviertan además, que para llevar adelante estos programas, hace falta un compromiso económico y financiero, pero que a mediano y largo plazo, sin lugar a dudas quedará demostrado que ello no fue un gasto sino una inversión”, confió Canto.
Además, destacó Alonso: “Tengo la percepción de que la administración de riesgos ha de ir ganando posiciones en forma rápida no sólo en Argentina sino también en Latinoamérica. No olvidemos que varios acontecimientos mundiales, como las nuevas normas de auditoría, las normas de buen gobierno corporativo, y las normativas particulares del sector bancario y asegurador, definidas por Basilea II y Solvencia II, le están exigiendo a las empresas un mayor acercamiento hacia la administración de sus riesgos y eso, tarde o temprano, llegará a nosotros. Especialmente en los bancos internacionales, ya está ocurriendo. Además, por mi función de consultor, advierto que el mercado está comenzando a pensar en términos de riesgo y que cada día hay más consultas. Y esto es potencialmente bueno”.

Aníbal E. Cejas

Horacio Canto, Gerente de Administración de Riesgos del Swiss Medical Group

 
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