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Medición de la Rentabilidad Técnica del Seguro No-Vida - 1ª Parte



El presente trabajo, publicado en Sigma Nº3/2006 (Swiss Re) tiene por objeto ofrecer información para medir la rentabilidad técnica de los mercados de seguros. Para ello, introduce el ratio combinado económico como indicador alternativo del rendimiento. Este nuevo índice refleja la rentabilidad técnica con mayor precisión que el ratio combinado publicado tradicionalmente, ya que posee las siguientes características: se basa en datos del año de ocurrencia y no en información sobre el ejercicio contable; tiene en cuenta el valor tiempo de los flujos de caja, particularmente mediante el descuento de los futuros pagos de siniestros; con el objeto de valorar la calidad de las decisiones de suscripción, también atenúa las distorsiones resultantes de eventos catastróficos extraordinarios.


Medición de la Rentabilidad Técnica del Seguro No-vida

Introducción

El ratio combinado económico está diseñado para medir la rentabilidad técnica con precisión, sin que factores inusuales distorsionen los resultados. Una ventaja práctica del ratio combinado económico es que permite comparar los resultados técnicos de diferentes ramos y países.
Este estudio se centra en la rentabilidad técnica de seis mercados de seguros No-Vida – EE.UU., Gran Bretaña, Alemania, Japón, Francia y Canadá– y proporciona ratios combinados comparables de los últimos diez años. Estos mercados registraron en 2004 una cuota del 73% en el mercado No-Vida mundial, y en ellos residen la mayoría de los aseguradores que operan globalmente. Asimismo, el presente trabajo ofrece datos recientes sobre los ratios combinados de diferentes ramos en estos países, los cuales están ajustados para reflejar el valor tiempo de los pasivos. El estudio ayuda además a interpretar el último ciclo del seguro, y explica los antecedentes de la discusión actual sobre la rentabilidad.
Esta información puede emplearse también en el contexto más amplio de la dirección del negocio de una aseguradora, así como para fines estratégicos. No obstante, cabe advertir que aunque el ratio combinado económico ofrece información importante sobre la rentabilidad técnica subyacente, las decisiones gerenciales y estratégicas van mucho más allá de interpretar cómo se generan los beneficios.
Dichas decisiones también requieren determinar el costo de capital específico de una compañía. El monto de capital necesario depende de cómo se adecuan ciertas clases de negocio a la cartera de seguros de la compañía, de qué política de reaseguro sigue el asegurador y, por supuesto, de qué requisitos de solvencia y consideraciones de calificación se dan en un país en concreto. El costo por unidad de capital viene determinado por factores tales como el potencial de riesgo del negocio y el importe de los impuestos. Si bien los temas relativos a los requisitos de capital y el costo del capital van más allá del marco de este trabajo.
Este estudio está dividido en cinco capítulos. Primero se comentan los índices estandarizados para medir la rentabilidad técnica y se introduce el concepto del ratio combinado económico, herramienta que soluciona las principales deficiencias del ratio combinado convencional. En los siguientes tres capítulos se explican los principales ajustes mediante los cuales se obtiene el ratio combinado económico a partir del ratio combinado convencional. El primer capítulo explica cómo el uso del año de ocurrencia en lugar del ejercicio puede mejorar la medición de la rentabilidad técnica. El segundo capítulo ilustra cómo las grandes catástrofes pueden distorsionar la apreciación de la rentabilidad técnica. En el tercer capítulo se demuestra cómo el descuento de siniestros futuros redunda en un análisis más claro y preciso de la rentabilidad técnica. Por último, se analiza la rentabilidad técnica de los principales ramos en EE.UU., Gran Bretaña, Alemania, Japón, Francia y Canadá.

El Ratio Combinado Convencional Frente al Ratio Combinado Económico

En este capítulo se introduce el concepto del ratio combinado económico, el cual se deriva del ratio combinado convencional ajustándolo por los cambios de las provisiones, siniestros catastróficos de gran envergadura y el valor tiempo del dinero.

Definición del Ratio Combinado Convencional

El ratio combinado es la medida más común de la rentabilidad técnica. Se utiliza para comparar el negocio del seguro en diferentes países. Los analistas financieros se basan en él para contrastar la rentabilidad del negocio de distintas aseguradoras y de diferentes ramos del seguro. Por su parte, las compañías lo emplean para dirigir su negocio. El ratio combinado es idóneo para establecer comparaciones porque se trata de una cifra absoluta, como el resultado técnico, sino relativa, que mide el costo del seguro como porcentaje del volumen de primas.
En términos formales, el ratio combinado se define como la suma del ratio de siniestralidad y el ratio de costos. Una variante del ratio combinado incluye, además, el ratio de participación de beneficios. Así pues, un ratio combinado inferior a 100 denota un resultado técnico positivo, mientras que uno superior a 100 indica que dicho resultado ha sido negativo.
Este trabajo se basa en las definiciones del ratio combinado reglamentario, puesto que las estadísticas de mercado exhaustivas relativas a los seis países objeto de estudio (incluyendo sociedades mutuas) parten de la contabilidad reglamentaria. El ratio combinado según US GAAP difiere de algunos aspectos del concepto usado en la contabilidad reglamentaria de EE.UU. Según las normas contables de GAAP, los costos de adquisición se difieren para que coincidan con la duración de los contratos de seguro. Por ello, en EE.UU., Canadá y en muchos países europeos, el ratio de costos de GAAP se calcula en función de las primas netas devengadas. Además, la parte técnica de la cuenta de pérdidas y ganancias según GAAP no suele incluir ni los gastos generales ni los del centro corporativo.
Las estadísticas del seguro indican a menudo el margen técnico (resultado técnico como porcentaje de las primas devengadas) como una medida similar de la rentabilidad técnica. Sin embargo, según varios regímenes contables del seguro, el margen técnico incluye también el rendimiento financiero generado por las reservas y las variaciones de las reservas de estabilización, lo que limita las posibilidades de comparación entre los mercados. A fin de obtener un criterio común, se calculó un resultado técnico estandarizado para este estudio.
En la tabla 1 se desglosa el ratio combinado en sus distintos componentes. De acuerdo con las cifras, la mayor parte corresponde a la indemnización de siniestros pagada a los clientes. Del 61% al 81% de las primas se gastan en liquidación de siniestros asegurados, mientras que del 23% al 39% se emplean en costos de distribución y administración. Las participaciones en beneficios representan tan solo una pequeña parte (aproximadamente un 1% o menos).
Cuatro de los seis países estudiados publicaron en la última década ratios combinados promedio de más de un 100% y, por tanto, resultados técnicos negativos.
Mientras que los ratios combinados de EE.UU., Canadá, Gran Bretaña y Francia se situaron entre un 104% y un 106%, Alemania y Japón alcanzaron básicamente un resultado técnico equilibrado. Con los resultados de las inversiones, incluyendo las plusvalías realizadas, los resultados conjuntos aumentaron en un equivalente a entre un 13% y un 17% del volumen de primas. La excepción fue Japón (4,4%), país marcado desde mediado de los noventa por muy bajos beneficios de las obligaciones y un mercado de acciones a la baja. Puesto que los resultados de las inversiones compensaron las pérdidas técnicas, los márgenes conjuntos de beneficios antes de impuestos fueron positivos en los seis países. El margen de beneficios conjunto antes de impuestos se situó entre un 9% y un 10% en EE.UU. y Canadá, en aproximadamente un 13% en Gran Bretaña y Alemania, y fue notablemente inferior en Francia y Japón. El bajo margen de beneficios de Japón es atribuible a los bajísimos ingresos de las inversiones, mientras que el de Francia es consecuencia de la combinación de un ratio combinado relativamente elevado con unos resultados de las inversiones bastante bajos.
De la tabla se desprende la siguiente conclusión: la magnitud del ratio combinado convencional no representa un indicador claro para evaluar la rentabilidad técnica. Los resultados técnicos, a menudo negativos, tienen que analizarse junto con los ingresos de las inversiones. No obstante, la interacción entre la rentabilidad técnica y el rendimiento de las inversiones es muy compleja, pues cambia con el tiempo y difiere de un ramo a otro.

Del Ratio Combinado Convencional al Ratio Combinado Económico

Para responder a la pregunta sobre la rentabilidad del negocio del seguro suscrito en un año determinado, el ratio combinado convencional, que se basa en datos de la contabilidad financiera, presenta los tres siguientes inconvenientes:
§ No tiene en cuenta el valor tiempo de los flujos de caja. En el momento en que se suscribe el negocio, el valor económico de los pagos futuros es siempre inferior a su valor nominal, debido al efecto de descuento. Esto es particularmente importante para el ratio de siniestralidad que relaciona los futuros pagos de siniestros nominales con los ingresos de primas actuales. Por consiguiente, la interpretación del ratio combinado convencional depende de los niveles de las tasas de interés y los patrones de pago de siniestros, es decir, del período de tiempo en el que se consumen las reservas de siniestros, período que varía según el ramo.
§ Los datos contables no reflejan necesariamente la rentabilidad del negocio suscrito en un momento dado debido al efecto de los cambios de las reservas sobre los “siniestros incurridos”. El fortalecimiento y la liberación de reservas de siniestros para los años de ocurrencia anteriores no están relacionados con las condiciones de suscripción del negocio actual, por lo que pueden distorsionar considerablemente los datos.
§ La incidencia de los siniestros catastróficos extraordinarios, que por definición son raros y graves al mismo tiempo, pueden dar lugar a cambios del ratio de siniestralidad que no reflejan las variaciones reales de la tarificación o las tendencias siniestrales de la mayoría de los negocios. Esto puede llevar a una Interpretación errónea de las tendencias siniestrales del negocio en cuestión.
El ratio combinado económico, una alternativa para el cálculo de la rentabilidad técnica, elimina estas deficiencias, pues:
§ Tiene en cuenta el valor tiempo de los flujos de caja.
§ Se basa en datos del año de suscripción o de ocurrencia y no del ejercicio contable.
§ Trata de eliminar las distorsiones resultantes de eventos siniestrales extraordinarios, en especial, de las grandes catástrofes de la naturaleza.
El ratio combinado económico presenta ventajas respecto al ratio convencional.
Las principales son:
§ El ratio combinado económico asigna los resultados técnicos al año de ocurrencia.
§ Si es inferior a un 100%, el ratio combinado económico indica que la suscripción ha generado un beneficio para el año de ocurrencia.
§ Mediante el descuento de los futuros pagos de siniestros, esta calibración permite comparar en igualdad de condiciones los ramos de cola larga y de cola corta.
§ Las variaciones del ratio combinado económico se deben exclusivamente a cambios en las condiciones del mercado (precios, gastos, y tendencias siniestrales) y no al riesgo de eventos siniestrales de tipo catastrófico.
La creación de valor en el negocio de seguro está supeditada a que el beneficio técnico económico sea superior al costo de capital que respalda al negocio suscrito. El presente trabajo se centra en el ratio combinado económico ajustado y lo emplea para analizar los mercados.
A continuación se efectúa una simplificación del ratio combinado económico que se mantiene válida para todas las secciones subsiguientes. El concepto de ratio combinado económico también requeriría que se descontaran las primas, los gastos y las participaciones en beneficios. Sin embargo, como la mayoría de los gastos de adquisición y los ingresos por primas se registran al comienzo del año objeto de cobertura, el efecto de descuento es en promedio poco significativo. En consecuencia, en lo que resta de este estudio sólo se descuentan los pagos por sinistros.
Adicionalmente, debido a limitaciones en la disponibilidad de datos, se utilizan las cifras de los años de ocurrencia en lugar de las cifras de los años de suscripción. Como la diferencia es básicamente relevante sólo para un pequeño número de contratos plurianuales, la desviación se considera mínima y aceptable.
Todas las diferencias frente al ratio combinado convencional tienen que ver con el índice de siniestralidad. El ratio de siniestralidad económico se deriva de datos contables convencionales del siguiente modo:
Tanto los ajustes de las reservas como los ajustes por catástrofes pueden ser positivos o negativos. Con el tiempo, se espera que los ajustes por catástrofes sumen cero. El ajuste de las reservas no sigue ningún patrón específico durante un determinado número de años, como por ejemplo de 1994 a 2004, pero también tendería a cero después de un número suficiente de años. Por su parte, el efecto de descuento siempre es negativo, pues reduce los pagos de siniestros futuros aplicando una tasa de interés positiva. De ahí que, cuanto mayor sea la tasa de interés, tanto mayor será el descuento.
La tabla 2 muestra los ajustes que se efectuaron para obtener el ratio combinado económico del negocio No-Vida estadounidense entre 1994 y 2004. De esta información se obtienen una serie de observaciones interesantes:
§ Los ajustes relativos a las variaciones de las reservas y a las grandes catástrofes dan lugar en algunas cifras a cambios considerables, pero no afectan sustancialmente al ratio combinado promedio. La mayor parte de la diferencia proviene del fortalecimiento de las reservas para siniestros de la RC de asbesto y medio ambiente suscritos antes de 1984, lo que añadió en promedio 1,7 puntos al ratio combinado publicado. Las reservas esenciales (aquellas que no incluyen asbesto y medio ambiente) parecen incluso ligeramente (0,6 puntos) más elevadas que lo que hubiera sido necesaria en estos años.
§ La asignación de los siniestros al año de ocurrencia correspondiente puede alterar el ratio combinado en hasta ocho puntos en ambas direcciones, mientras que los efectos del ajuste por siniestros catastróficos suelen ser de menos de tres puntos.
§ La orientación por año de ocurrencia revela que en 1994, 1995, 2002 y 2003 fueron años de ocurrencia mucho mejores que lo sugerido por el ratio combinado convencional, mientras que en los años de 1998 a 2001 fueron mucho peores.
§ El efecto de descuento, que corrige el valor tiempo de los siniestros, ha descendido en los últimos tres años debido a la baja de las tasas de interés. Entre 1994 y 2000 redujo el ratio combinado de siete a nueve puntos, pero en 2004 la reducción fue de sólo cuatro puntos.
§ Los años de ocurrencia 2003 y 2004 fueron altamente rentables, pero sólo ligeramente mejores que los últimos años del ciclo del mercado duro.
§ El promedio de once años del ratio combinado económico se situó en un 98,6%, un porcentaje mucho mejor que el ratio convencional. Esto implica, sin embargo, que en la década pasada la suscripción sólo contribuyó de forma moderada a la rentabilidad conjunta del seguro No-Vida estadounidense.
§ Los mayores ajustes por catástrofes se dan en los años que sufrieron más por este tipo de eventos, a saber, en 1994 (terremoto de Northridge) y 2001 (11 de septiembre), con ajustes de de tres y dos puntos, respectivamente, así como en los años catastróficos más benignos -1997, 2000 y 2002-, con ajustes positivos de unos dos puntos.
§ De acuerdo con el ratio combinado convencional, el peor año de ocurrencia fue 2001, pero según el ratio combinado económico, el año 2000.
§ El descenso desde el valor máximo hasta el valor registrado en 2004 – período de 2001 a 2004 según el ratio combinado convencional – fue de 18 puntos, pero, en lo que al año de ocurrencia se refiere, dicho retroceso fue de 24 puntos y de 19 puntos para el ratio combinado económico ( en ambos casos de 2000 a 2004).
§ La fase de mercado blando, muy poco rentable, abarca los años de 1998 a 2001.
§ Mientras que el ratio combinado convencional sólo identifica un año de rentabilidad técnica (2004), el ratio combinado económico revela que han sido siete los años técnicamente rentables, a saber, todos los años menos el período de 1998 a 2001.

La Medición de la Rentabilidad Técnica Mejora si se Basa en Datos por Año de Ocurrencia

En este capítulo se discuten las diferencias entre el ratio combinado publicado por ejercicio y el ratio combinado por año de ocurrencia. El ratio combinado por ejercicio refleja la perspectiva contable y permite a los inversores evaluar los cambios de los fondos propios del asegurador. Por su parte, el ratio combinado por año de ocurrencia orienta mejor a la gerencia de una empresa al medir la rentabilidad técnica del negocio cubierto en un año dado. Para cambiar al análisis por año de ocurrencia, las provisiones y sus variaciones deben asignarse a años de ocurrencia individuales. Junto con el ajuste por siniestros catastróficos, con esta variable se calcula el valor tiempo de siniestros futuros, factor que se discute más adelante.

Importancia de las Cifras por Año de Ocurrencia

El ratio combinado convencional por ejercicio se basa en datos de la contabilidad financiera, que miden los cambios del patrimonio de una empresa. Consiste en la estimación actual – preliminar– de la rentabilidad del negocio cubierto en un año en concreto y en un componente de beneficio (positivo o negativo) que refleja los cambios de las reservas de siniestros de años de ocurrencia anteriores que todavía no se han liquidado definitivamente. Tales cambios de las reservas se efectúan a raíz de información nueva sobre siniestros de años anteriores. Esta perspectiva está al servicio de los intereses de los inversores de la compañía, pues les proporciona la mejor estimación de los valores actuales de todos los activos y pasivos.
El análisis por año de ocurrencia tiene como objeto juzgar la rentabilidad técnica del negocio cubierto en un año dado. A diferencia del análisis por ejercicio, todos los siniestros se asignan posteriormente al año en que se cubrió el riesgo. De este modo se tienen mejor en cuenta las variaciones de la tarificación efectiva y de los costos de siniestros a lo largo del ciclo. No obstante, puesto que pueden suceder errores importantes a la hora de constituir las reservas, la rentabilidad técnica definitiva sólo se conoce a ciencia cierta varios años más tarde. Cuando se cierran las cuentas, sólo se conoce en realidad la estimación inicial por año de ocurrencia, la cual representa simplemente la estimación por ejercicio menos los cambios de las reservas atribuibles a años anteriores (véase la figura 2).
La gerencia de una aseguradora necesita un análisis distinto al del ratio combinado convencional por ejercicio para dirigir sus decisiones en materia de suscripción. El análisis por año de ocurrencia proporciona la estimación de los costos de siniestros en los años en que éstos tienen lugar. Esta información es importante para el cálculo de la prima y la dirección que ha de darse al negocio nuevo y para compensar las decisiones de suscripción.
Mientras que los siniestros del ramo de daños suelen liquidarse en un lapso de uno a dos años, la gestión de los siniestros de responsabilidad civil es totalmente distinta. Casi nunca se conoce el importe definitivo de un siniestro de RC hasta varios años después de ocurrido. En la RC profesional de médicos de EE.UU., por ejemplo, los siniestros pagados al final del año de ocurrencia solo ascienden a un 4% - 6% de las primas devengadas; tres años después de la ocurrencia, este porcentaje es de aproximadamente un 50%, y diez años más tarde, de cerca de un 85% -95% de las primas. Las dificultades para predecir pagos futuros se agravan porque muchos de los siniestros ni siquiera se han comunicado en el momento en que se cierran las cuentas anuales, por lo que los actuarios tienen que estimarlos y presentarlos como reservas para siniestros ocurridos pero no declarados o reservas IBNR ( incurred but not reported).
La figura 3 ilustra las diferencias entre los dos análisis, tomando como ejemplo a los aseguradores No-Vida de EE.UU. entre 1994 y 2004. En el ciclo pasado, el ratio combinado no alcanzó su punto mínimo en 1997, como sugiere el análisis por ejercicio, sino en realidad dos años antes. De hecho, las condiciones de suscripción experimentaron un deterioro entre 1994 y 1997. El análisis por ejercicio tampoco logró indicar correctamente el punto máximo, éste se alcanzó en 2000 de acuerdo con el análisis por año de ocurrencia, y no en 2001.
Los costos de siniestros a los ratios combinados definitivos pueden cambiar con el tiempo a medida que va disponiéndose de información nueva. Si se compara el ratio combinado inicial por año de ocurrencia con el ratio combinado “ definitivo” por año de ocurrencia a finales de 2004 se constata que los “ años de mercado blando” de 1998 a 2001 resultaron notablemente peores que lo inicialmente estimado y reservado.
Los años de ocurrencia a partir de 2002 siguen entrañando cierto grado de incertidumbre en lo que a la rentabilidad técnica se refiere. Podrá tenerse más confianza en estas estimaciones a medida que se vayan liquidando más siniestros. El desarrollo positivo de las reservas confirma la experiencia hecha hasta la fecha de que la constitución de reservas tiende a ser más prudente y conservadora durante las fases de mercado duro. Por ello, no es muy probable que los años de ocurrencia de 2002 a 2004 sufran un desarrollo adverso.
La siguiente tabla ilustra los distintos pasos que separan el ratio combinado basado en cifras publicadas al cierre de ejercicio y el ratio combinado por año de ocurrencia. En el primer paso se deducen los efectos negativos o positivos de las variaciones de las reservas para años anteriores, con lo que se obtiene el ratio combinado inicial por año de ocurrencia. Incluye la primera estimación de los costos de siniestros finales por año de ocurrencia. En el segundo paso se añaden los desarrollos negativos del negocio nuevo, pero asignándolos a los años de ocurrencia correspondiente.
En la tabla anterior, los cambios de los gastos por siniestros de la RC de asbesto y medio ambiente figuran por separado, pues tienen su origen en la responsabilidad retroactiva creada por el sistema de responsabilidad extracontractual y no en factores cíclicos. Los gastos por siniestros de asbesto y medio ambiente, relacionados con negocio estadounidense suscrito antes de 1984, han reducido la rentabilidad técnica en los últimos 20 años. El impacto negativo que dichos siniestros tuvieron en los ratios combinados publicados osciló de 1994 a 2004 entre un 0,7% y un 4,1% y fue de un promedio del 1,7%.
Los cambios relativos a las demás reservas de los años anteriores –las denominadas reservas esenciales, que no incluyen el asbesto y medio ambiente– tienen su origen en errores cíclicos cometidos al constituirlas, y presentan desarrollos negativos y positivos. En promedio, el sector No-Vida estadounidense registró entre 1994 y 2004 desarrollos positivos de las reservas esenciales por un monte de 0,6 % de las primas netas devengadas.
Tras extraer los ajustes de las reservas del año calendario, éstas tienen que asignarse al año de ocurrencia correspondiente. Los cambios que se producen de las reservas iniciales a las finales se basan en el desarrollo real experimentado hasta 2004, así como en los valores esperados para el desarrollo total. El desarrollo de los años de ocurrencia más recientes se funda en modelos, mientras que el de años de ocurrencia más antiguos, en observaciones reales. El ratio combinado para el año de ocurrencia 2004 se basa por completo en las reservas iniciales, las cuales se supone fueron suficientes.
Con frecuencia, los aseguradores no constituyen provisiones suficientes durante las fases de mercado blando cuando los términos y las condiciones son más generosos y la exposición es mayor. Por el contrario, en las fases de mercado duro, en la que los términos y las condiciones más estrictos restringen su exposición, los aseguradores tienden a establecer provisiones demasiado elevadas. Además del elemento cíclico, existen también desarrollos inesperados que pueden dar lugar a períodos de reservas insuficientes o en demasía, tales como una inflación o deflación imprevistas y cambios en el sistema jurídico. La incertidumbre que encierran los riesgos de RC y los cambios de los términos y las condiciones dificultan la estimación de los siniestros futuros en base a la experiencia pasada. Por ello, de 1998 a 2000 los aseguradores constituyeron reservas insuficientes, y tuvieron que compensar el déficit con reservas más elevadas de 2001 a 2004.
Las liberaciones de reservas esenciales en los años calendario de 1994 a 2000 dieron lugar a que los resultados de estos años parecieran mucho mejores de lo que en realidad eran. Por lo contrario, el aumento de las reservas para años anteriores ha hecho que los resultados se vean peor desde 2001.
También en otros mercados existen patrones cíclicos de constitución de reservas. La figura 5 muestra que los cambios de las reservas para el negocio No-Vida en EE.UU., Gran Bretaña y Alemania siguieron un patrón cíclico similar. Los tres países liberaron reservas a finales de los noventa, porque la siniestralidad de años pasados fue mejor que la esperada. Mientras que a principios del milenio los aseguradores británicos y estadounidenses tuvieron que fortalecer sus reservas para años de ocurrencia anteriores, los aseguradores alemanes seguían gozando de desarrollos positivos de las reservas. El cambio promedio de las reservas de 1994 a 2004 revela que los aseguradores de EE.UU. habían subestimado ligeramente sus siniestros de RC (-1% de las primas netas devengadas p.a.); por su parte, los aseguradores británicos las habían sobrestimado en un promedio de aproximadamente un 1% de las primas netas devengadas p.a. La cifra de EE.UU. se compone de un promedio de -1,7% de las primas netas devengadas, debido al desarrollo negativo de antiguos siniestros de asbesto, y de un +0,5% de las primas netas devengadas por la liberación de reservas esenciales, lo cual acerca a la cifra registrada por Gran Bretaña e indica que las estimaciones de siniestros tuvieron una predisposición ligeramente positiva. Los aseguradores alemanes, en cambio, liberaron un promedio de un 9,2% anual de las primas netas devengadas, lo que habla de una política de reservas conservadora que dio lugar a una constitución de reservas en demasía. La desviación alemana del promedio sigue el mismo patrón cíclico que en EE.UU. y Gran Bretaña.
De lo explicado anteriormente pueden sacarse las siguientes conclusiones:
§ Los cambios de las reservas allanan las fluctuaciones del ciclo de suscripción en el ratio de siniestralidad publicado. La amplitud del ciclo se eleva de forma considerable cuando se tiene en cuenta el desarrollo final de los siniestros de cada año de ocurrencia. Por ello, al interpretar los cambios a corto y medio plazo de los índices de siniestralidad es importante efectuar ajustes por las variaciones de las reservas.
§ Los ajustes de las reservas son menos importantes cuando se analizan promedios a largo plazo, ya que los patrones cíclicos de constitución de reservas suelen neutralizarse con el tiempo.
§ Los ajustes de las reservas para los siniestros de asbesto y medio ambiente de EE.UU. son un caso especial al respecto, pues no son causados por factores cíclicos de cambios de tendencias, sino por la responsabilidad retroactiva creada por el sistema de responsabilidad extracontractual. El efecto distorsionante que tiene el aumento en espiral de las reservas para siniestros de asbesto y medio ambiente sobre la medición de la rentabilidad técnica sigue siendo negativo y relevante para los promedios a largo plazo.
§ Dada la naturaleza cíclica de la constitución de reservas, los ajustes por cambios de las reservas tienden a ser positivos durante varios años, y luego negativos (están “ autocorrelacionados”) y, por tanto, bastante predecibles.
1- Estos resultados dependen de la adecuación de las reservas de EE.UU.
2- Para estos fines sería preferible el análisis por año de suscripción (también año contractual), que asigna las primas, los gastos y los siniestros al año en que el negocio fue realmente suscrito. Sin embargo, no se dispone de esta información para estadísticas del mercado. El análisis por año de ocurrencia es la segunda mejor solución, pues el tiempo que transcurre entre la suscripción y la cobertura suele ser corto y estable.
3- Por desgracia, sólo se dispone de esta información respecto a EE.UU.
4- Los datos muestran las variaciones de las provisiones para siniestros y de las provisiones para gastos de liquidación de siniestros por año calendario de acuerdo con el análisis por año contable.

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