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Jorge Claude B., Gerente General de la Asociación de Aseguradores de Chile A.G. La Industria Aseguradora Chilena Enfrenta Sólidamente los Shocks Recibidos



En junio 2009, la industria aseguradora chilena daba cuenta de su efectiva respuesta a los efectos del shock financiero develado a finales del 2008, que en ese año impactó fuertemente las utilidades de las aseguradoras. Así las cosas, el 2009 fue un año de recuperación y ya se pensaba que nada tan importante podría impactar el mercado. Sin embargo, el 2010 llegó con más desafíos. De estos temas trata el presente artículo de Jorge Claude B., Gerente General de la Asociación de Aseguradores de Chile A.G.


Al finalizar el año 2009, aun cuando el sector mostró un leve retroceso del 1,7% con respecto al año previo, con UDS 6.894 millones en prima directa, la solidez de las compañías de seguro permitió que éstas respondieran diligentemente a los compromisos asumidos con sus asegurados, y que la actividad aseguradora aun tuviera más impulso que el promedio nacional.
En ese periodo, los seguros generales totalizaron UDS 2.396 millones en primas directas, un 34,7% del total del mercado asegurador. Dentro de estos seguros, la mayor actividad se produce en el ramo de Incendio y sus adicionales (incluyendo Terremoto) representando un 33,04% del total de la prima del sector. En este ramo, las coberturas de incendio y sismo representan cada una, alrededor del 50% del primaje. Es interesante hacer notar también, que el seguro de Incendio tiene un componente obligatorio en el país. Es obligación contar con un seguro de incendio en viviendas en condominio para los espacios comunes. Asimismo, aún cuando no es un requisito legal, las entidades financieras requieren de un seguro de incendio para el otorgamiento de un crédito hipotecario.
Por su parte, la cobertura de Terremoto es totalmente voluntaria y aproximadamente un 36% de los asegurados la contrata para sus inmuebles. Con todo, estimamos que un 24% de las viviendas en Chile cuentan con una cobertura de terremoto. Esta cifra parece bastante baja al revisarla junto con el hecho que la sismicidad del país se encuentra dentro de las más altas del planeta. En promedio, un terremoto destructor de magnitud superior a 8 se ha producido cada 10 años en alguna parte del territorio chileno en los últimos cinco siglos (Física de La Tierra ISSN: 0214-4557 1998, nº 10: 221-255). Esta actividad sísmica dominante es una consecuencia directa de la subducción de la placa de Nazca bajo la placa Sudamericana.
Otro ramo importante en el grupo de seguros generales es vehículos que representa un 24,17% de la prima actual. La cobertura de este seguro ha crecido significativamente, junto con el aumento del parque automotor. Si en el año 2000 existía un vehículo por cada 7 habitantes en el 2009 este indicador se situó en 5. Asimismo, en los últimos diez años el parque automotor creció un 46% y el número de vehículos asegurados en un 90% gracias a lo cual la cobertura de este seguro alcanzó un 30% del parque automotor nacional el 2009.
Algo que ha generado el interés de los aseguradores en este ramo, es la siniestralidad por robo de vehículos que en poco tiempo se ha disparado, generando un alto costo para la industria. Entre el 2008 y el 2009 el robo de vehículos asegurados casi se duplicó (crecimiento 90% en un año), con lo que más de 3500 automóviles asegurados fueron afectados por este delito.
Para hacer frente a este hecho, las compañías de seguros han trabajado activamente por la vía de coordinar actividades preventivas entre los asegurados, disponiendo de acciones conjuntas en un Consejo Público Privado, que coordina el Ministerio del Interior y creando estructuras de mercado tendientes a combatir este flagelo. De esta manera, todos los interesados en combatir este delito (Gobierno, Policías, Seguros, Poder Legislativo), trabajan codo a codo planificando lo necesario para controlarlo.
Por el lado de seguros de vida, estas coberturas representan un 65,2% de las primas de las aseguradoras en Chile o UDS 4.498 millones. Dentro de este grupo las Rentas Vitalicias tienen la mayor participación, con el 42,5% de la prima directa por ramo. Durante el 2009, más de 398.000 adultos mayores, casi el 57% de los jubilados, recibieron un monto mensual como pensión por parte de las compañías de seguros. Este año, 2010, entran en vigencia nuevas tablas de mortalidad, las RV 2009, que corrigen las expectativas de vida de los chilenos.
Los Seguros de Desgravamen también tienen significativa importancia en los seguros de vida con una participación de 15,9% de la prima directa. Su relevante desarrollo está ligado al crecimiento de las alternativas de financiamiento que tienen los chilenos, que cada día se diversifican mas, incorporando a la banca otros actores entre los cuales las compañías de seguro también están presentes.
Asimismo, tanto los seguros generales como los de vida se han visto beneficiados con la fuerza de los nuevos canales de distribución en la intermediación de seguros. La banca seguros y el retail han incrementado la cantidad de seguros intermediados en 3 veces en los últimos 10 años, llegando a comercializar el 32% del primaje en seguros generales y el 19% en vida en el 2009. Gracias a ello, la cobertura de seguros ha podido llegar a otro tipo de público, incrementando con ello la densidad de esta protección. Desde hace ya una década, la densidad de los seguros (prima per capita), ha aumentado en un promedio del 5,2% anual. Es decir, los chilenos pasaron de invertir un promedio de UDS 174,5 en seguros en 2000, a un promedio UDS 407,2 el año pasado, la mayor densidad en Latinoamérica.
Así, nuestra población está más cubierta y es menos vulnerable a los riesgos que enfrenta. Pero nuestra industria no solo protege la vida y el patrimonio social, resguardando con ello la riqueza de Chile, sino que además pone a disposición del mercado de capitales sus recursos, para financiar el crecimiento de la economía.
Efectivamente, las inversiones del sector convierten a las compañías de seguro en un inversor institucional muy relevante en el mercado chileno, con activos que aumentaron un 6,3% con respecto al 2008, lo que se traduce en un total de UDS 36.020 millones, el 20,4% del PIB. Este crecimiento ha sido sostenido en las últimas dos décadas, con un incremento promedio anual del 13,5% anual.
Durante este año también y en concordancia con el Consejo de Autorregulación (existente desde 2002) que preserva las buenas prácticas de los aseguradores chilenos, se concretó el anhelo de las aseguradoras nacionales de contar con un Defensor de Asegurado (DDA) de carácter estrictamente privado. Esta figura es un organismo resolutivo y vinculante para las compañías adheridas, al que pueden recurrir los asegurados buscando solucionar las posibles dificultades que se susciten entre ellos y la compañía aseguradora. Desde comienzos del 2009 el DDA ha resuelto más de 400 casos, emitiendo resoluciones obligatorias para las compañías de seguros involucradas, dentro de un lapso promedio de 30 días. Es importante mencionar que un alto porcentaje de estos dictámenes han resultado plenamente satisfactorios para los asegurados.
El 2010 trajo nuevos desafíos para las aseguradoras chilenas: el “27 F” fue un terremoto difícil de comparar.
A comienzos de año, la agenda del sector estaba centrada en los trabajos a realizar para mitigar los costos de implementación de “International Finantial Reporting Standards” (IFRS) y paralelamente planificar los avances en “Supervisión Basada en Riesgo” (SBR).
Así las cosas, la industria se organizaba en numerosos grupos técnicos de trabajo, tendientes a analizar las especiales características del nuevo modelo de información financiera. En este marco, se crearon diez grupos de trabajo, contando con la participación de casi 100 profesionales de la industria.
Como se comenta, también se avanzó en lo que respecta a SBR. Este concepto, relativamente nuevo para el sector fue abordado al comienzo desde la perspectiva teórica, generando las instancias para compartir el conocimiento de este nuevo tipo de supervisión entre de los integrantes del mercado. Ello permitió que se avanzara poco a poco hacia las materias más prácticas relacionadas con el modelo. Actualmente se trabaja sostenidamente afrontando cada uno de los aspectos más relevantes del modelo de riesgos, concretando el análisis práctico de la gestión de riesgo, el capital de riesgo y los cambios en gobierno corporativo que esta nueva estructura requiere.
Cabe mencionar en este punto, que hacia finales del 2009 existieron modificaciones legales, que han debido ser incorporadas en las compañías de seguro. Ellas se relacionan con los estándares de gobierno corporativo introducidos en los mercados desarrollados en el lapso posterior a la crisis financiera. Estos cambios eran imperativos, puesto que Chile fue incorporado a la OECD.
Pero el fin de las tradicionales vacaciones de febrero en Chile fue inesperado. El 27 de febrero el país fue asolado por el quinto terremoto más grande registrado en la historia del mundo y el segundo en indemnizaciones de seguros. El 27 F fue un terremoto de 8.8 grados magnitud Richter, que afectó a 5 regiones del país (V,VI,VII y la Región Metropolitana de un total de 15 regiones), en las cuales se genera el 75% (año 2008) del producto nacional y vive el 74% de la población.
Sus consecuencias fueron dramáticas, puesto que además del terremoto, que destruyó hospitales, caminos, puentes, escuela y la infraestructura habitacional de la zona central del país, un tsunami destruyó lo que encontró a su paso en el litoral central, en una extensión de casi 400 Km. de costa -entre San Antonio y Talcahuano.
Las naves apostadas en los puertos de Talcahuano, San Vicente y Coronel amanecieron en las calles de sus respectivas ciudades. Otros como Valparaíso y San Antonio también presentaron daños pero quedaron operativos. El sector pesquero artesanal fue arrasado, algunas estimaciones señalan que más de 12 caletas de pescadores artesanales en 6 regiones se vieron afectadas con el Tsunami. 2.700 embarcaciones artesanales fueron destruidas entre las regiones V a VIII, con pérdida prácticamente total en la VI, VII y numerosas caletas de la VIII región. En suma, 26.000 pescadores artesanales fueron afectados directamente en sus actividades productivas.
Como resultado, en 82 días la industria recibió 201.169 denuncias de siniestros, el equivalente a lo que recibe normalmente en 100 meses en la industria de seguros generales. Las compañías estiman que los costos de este terremoto estarán en torno a UDS 7.000 millones, cifra cercana al primaje total de cuatro años en las compañías de seguros generales y que ubicaría al 27 F en el puesto 14 del ranking de la Swiss Re.
Aun cuando las dimensiones de este terremoto parecen inabordables, las compañías están respondiendo con su tradicional solidez y diligencia a sus asegurados. A fines de junio, los equipos técnicos habían inspeccionado más de 178.000 propiedades en terreno, gracias a lo cual se han emitido más de 79.000 informes de liquidación y se han pagado más de 68.000 siniestros. Con todo a 130 días de la catástrofe se han pagado UDS 694.5 millones en indemnizaciones.
Desde la perspectiva técnica, los modelos de pérdida máxima probable probaron ser conservadores. En Chile, la reserva catastrófica corresponde a la prioridad, más aquellos montos descubiertos a cargo de la cedente que excedan el límite superior de los contratos de exceso de pérdida catastrófico y que no superen la pérdida máxima probable establecida, ponderada por un factor de seguridad de 10%.
Luego a nivel de mercado las capacidades contratadas fueron suficientes para absorber el pago de los siniestros estimados del terremoto. En este contexto, el costo para las aseguradoras nacionales será fundamentalmente la prioridad más el costo de reinstalación de la capacidad, y no llega a UDS 100 millones.
Pero el país no se ha detenido producto del terremoto. El nuevo gobierno impulsó una nueva reforma al mercado de capitales, iniciativa en la que el mercado asegurador participó con entusiasmo enviando sus propuestas. Esperamos ser activos partícipes en el proceso legislativo a fin de mejorar las condiciones para el desarrollo de nuestra industria.
Junto con ello, el mercado completo continúa avanzando hacia la implementación de IFRS. Durante este año, las aseguradoras han comentado siete borradores de documentos emitidos por la SVS y se formaron grupos de trabajo para analizar modelos de deterioro. Sin embargo, la reasignación de recursos que implicó el terremoto obstaculizó la concreción del calendario de trabajo dispuesto por la autoridad, razón por la cual, en el mes de junio pasado la SVS accedió a la petición de la industria de postergar la entrada en vigencia de este estándar en un año, dejándolo entonces para el 1º de enero del 2012.
En nuestra opinión, esta re-planificación es de toda lógica. Por una parte hemos estimado que una implementación adecuada de IFRS no toma menos de 15 meses desde que están emitidas todas las normas, si se quiere incluir aspectos como documentación. En el caso chileno el set de normativa reglamentaria aplicable aún no está completo, y de hecho sólo recientemente las aseguradoras han hecho llegar sus comentarios a la autoridad respecto a siete borradores.
Luego, la nueva agenda permitirá contar con lo que resta del 2010 para que la SVS emita esta normativa, y las compañías puedan incorporarla en sus organizaciones de cara a la implementación. De esta forma también se dispondrá del 2011 para realizar las modificaciones operativas, en sistemas y controles internos de las compañías para asumir en plenitud el nuevo estándar.
Por otra parte, IFRS en el mundo está retrasado respecto del calendario original, específicamente en lo que a Fase II se refiere. En este punto, hay materias tan significativas como el borrador de norma de seguros (contrato de seguros) que ha sufrido sucesivas postergaciones y ahora se espera para el tercer trimestre del año. En dicho documento se definirán temas relacionados con el tratamiento de los pasivos de seguros, cruciales para definir el impacto que este estándar tendrá en nuestro mercado.
Por nuestra parte, pensamos que mientras mayores sean las definiciones internacionales existentes al momento de concretar la normativa nacional, menores serán los costos de adaptación de las aseguradoras chilenas puesto que disminuirán los ítems por alinear al estándar internacional definitivo. Pero se debe tener claro que la transición de Fase I a Fase II en el contexto de IFRS mundial puede traer consecuencias.
En este escenario, estamos prestos a colaborar estrechamente con la autoridad, poniendo a su disposición nuestros equipos técnicos para analizar e investigar las materias involucradas y trabajar en las normas que se requiere emitir de cara a una exitosa implementación de esta nueva forma de presentar la información financiera.
En suma, con altos y bajos, con shocks financieros y de la naturaleza, el mercado asegurador chileno trabaja continua y sostenidamente por ser cada día mejor, para el país, sus asegurados y las propias compañías de seguros.

 
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