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William Fadul, Presidente de FASECOLDA Un Nuevo Reto para la Industria Aseguradora Colombiana



En 2000 la economía del país comenzó a recuperarse tras la recesión del año anterior. Se estima que en 2010 las primas de seguro habrán crecido en Colombia al triple de su nivel actual. Sin embargo, los resultados no son todo lo bueno que sería de desear. William Fadul, presidente de FASECOLDA, preparó este informe para "Mercado Asegurador" .


Coyuntura Económica Colombiana

Tras enfrentar en 1999 el prolongado fenómeno de la recesión, en el año 2000 la economía colombiana comenzó a recuperarse. Después de presentar una caída cercana al 5% en el Producto Interno Bruto (PIB) en 1999, Colombia comenzó a mostrar signos de reactivación económica. Registró una tasa de crecimiento de 2,87% en el PIB, la inflación continuó disminuyendo para llegar a 8,75% y se cuenta con reservas internacionales por valor de $ 19 billones (U$S 9.000 millones) (1) .
En 2000, la reactivación estuvo jalonada por la industria y por exportaciones, expansión en la que fue crucial el dinamismo experimentado por las exportaciones de petróleo a mayores precios. Además, sectores como el de la industria manufacturera y el sector agropecuario mostraron comportamientos positivos.
Aun cuando es una excelente noticia haber crecido sin que se incrementaran los precios, la mala noticia es que no se hizo al ritmo requerido para generar empleos adicionales que ayuden a copar la desocupación actual. Durante 2000, la tasa de desempleo para las mayores áreas metropolitanas del país mantuvo la tendencia creciente que se observa desde finales de 1994. En diciembre de 2000 dicha tasa fue del 19,7% (2) . Adicionalmente, la incertidumbre política y la posibilidad de un incumplimiento de las metas fiscales pactadas en el acuerdo realizado con el Fondo Monetario Internacional llevaron al país a perder el grado de inversión (calificación del riesgo del país) que venía sosteniendo durante varios años, lo que se refleja en la curva de rendimiento de los bonos colombianos, que ha disminuido desde mediados del año 2000 pero no ha logrado regresar al nivel de los primeros meses del año (3) .
Por otra parte, según información suministrada por la Superintendencia Bancaria, a principios de 2000 la DTF, que es la tasa promedio de captación de las entidades financieras a 90 días, empezó al 15,39% efectivo anual. Posteriormente, gracias a la liberación de recursos por parte del Banco de la República, la DTF cayó a su nivel mínimo histórico del 10% efectivo anual y a partir de este momento presentó una suave tendencia al alza, cerrando finalmente al 13,35% efectivo anual, situación que afectó en gran parte el resultado del sector asegurador durante el mencionado año.
Finalmente, existe incertidumbre acerca de la situación económica de la Argentina. Los grandes países latinoamericanos que mantienen fuertes lazos comerciales y financieros con el país austral (Brasil, México y Chile) se encuentran a la expectativa de las posibles repercusiones en sus economías a través del efecto del contagio. En general, para 2001, el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional es de suma importancia, dado que Argentina maneja una cuarta parte del mercado de deuda de las economías emergentes, colocados en papeles financieros. La tranquilidad económica que genera dicha negociación depende de la estabilidad del acceso al crédito externo para los países emergentes, en particular Colombia.

Resultados de la Industria Aseguradora en 2000

Como se mencionó anteriormente, la caída de la tasa de interés tuvo un impacto importante sobre los rendimientos financieros de las aseguradoras en Colombia. Las empresas del sector dejaron de percibir cerca de $ 150 mil millones (U$S 72 millones) entre diciembre de 1999 y el mismo mes del siguiente año, por concepto del rendimiento de sus inversiones.
Desde otro punto de vista, durante 2000, el sector asegurador arrojó una pérdida técnica menor en $ 53 mil millones (U$S 26 millones) frente a la de 1999, lo cual refleja en parte el ajuste en el sistema de tarifación realizado por parte de las empresas del sector. Sin embargo, las pérdidas netas aumentaron en $ 9 mil millones (U$S 4 millones), situación que se puede atribuir en buena parte a la caída en las tasas de interés.
El terremoto ocurrido en el Eje Cafetero Colombiano, en enero de 1999, los altos índices de siniestralidad y en consecuencia el deterioro del resultado técnico, llevaron al aumento en el volumen de pérdidas del sector asegurador. Económicamente hablando, las pérdidas netas de las aseguradoras en la Nación, en el período enero-diciembre de 2000, superan los $ 135 mil millones (U$S 64 millones).
Por otra parte, se presentó un comportamiento positivo de los siniestros pagados. Aún cuando la notable disminución de los desembolsos realizados durante el año 2000 corresponden al hecho episódico del terremoto del Eje Cafetero, los cuales pasaron de $ 247 mil millones en 1999 (U$S 140 millones) a $ 30 mil millones en 2000 (U$S 14 millones), el incremento del total de los siniestros sin incluir el ramo de terremoto fue de 3,2% en este período.
Vale la pena resaltar que, al cierre del ejercicio de 2000, se registró un incremento del 15,5% en el valor de las primas emitidas frente al año inmediatamente anterior. En 1999 se emitieron primas por un valor de $ 3,3 billones (U$S 1.883 millones) frente a $ 3,8 billones (U$S 1.832 millones) emitidos en 2000. Es de advertir que buena parte del crecimiento de primas emitidas pueden corresponder a una mayor cobertura y no necesariamente a un ajuste de tarifas. Para entender este fenómeno cabe mencionar los ramos que tuvieron mayor crecimiento de primas, a saber: Seguridad Social, (hasta ahora en su séptimo año de operación, el cual ha superado las proyecciones de crecimiento establecidas por los modelos de FASECOLDA); ramos de personas, y el Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (SOAT).
Sin embargo, para que la industria aseguradora colombiana sea rentable por su operación propia requiere de un ajuste de tarifas y de otros factores.

El Cambio Implica un Reto: Ser un Negocio Rentable

La revolución que ha sufrido el mercado asegurador colombiano, desde principios de la década, estuvo marcada por la Ley N° 45 de 1990 y la Ley N° 41 de 1991, las cuales crearon un marco de libre competencia, establecieron la libertad de pólizas y tarifas y abrieron el mercado a la inversión extranjera, con participación accionaria de hasta el 100%, lo cual ha generado un nuevo reto para la industria.
El mercado asegurador colombiano antes de las reformas no estaba familiarizado con fenómenos como la globalización y la integración que, definitivamente, irrumpieron y revolucionaron la forma de hacer negocios. En estos últimos años se han evidenciado fenómenos socioculturales que implican un gran cambio en el perfil de los clientes de seguros, quienes ahora exigen productos con un mayor valor agregado y que se ajusten rápidamente a sus necesidades individuales. Por ello, la introducción de nuevos productos de seguros en el mercado colombiano se ha convertido en un asunto del día a día en las compañías.
En Colombia, definitivamente, se está presentando un cambio en la concepción del seguro, el cual ha sido marcado por la entrada de capitales extranjeros provenientes de grandes aseguradoras. Tal es el caso del grupo Allianz, Liberty Mutual y la creación de la compañía de vida del grupo Mapfre, entre otros. Así como también han tenido impacto sobre el sector las diversas fusiones, ventas y reestructuraciones (actualmente el 40% de la producción de seguros en Colombia está dada por compañías con capital extranjero). Esta intensa competencia ha llevado a la búsqueda de un ajuste en las tarifas y una mayor eficiencia, dada la cultura de gerencia por resultados.
Durante los últimos 10 años, el sector de seguros y capitalización en Colombia ha soportado resultados técnicos negativos que se evidenciaron de manera crítica con la reciente caída del rendimiento de sus inversiones, a consecuencia de la baja tasa de interés presenciada durante 2000.
Es claro que los resultados financieros decrecieron, se ha endurecido el costo del reaseguro, por motivos como la inestabilidad del panorama político del país y las imprevisibles catástrofes naturales en el ámbito nacional e internacional, al igual que también es claro que dichos factores están por fuera del control de las aseguradoras y afectan sus resultados finales. Sin embargo, existe una tendencia que se ha mantenido en Colombia y representa un detrimento para las utilidades netas y técnicas de cualquier compañía, pero que a diferencia de los anteriores factores, sí pueden ser controlados por las aseguradoras.
De manera mas específica, las pérdidas técnicas se siguen incrementando a un ritmo muy similar al que lo hacen los gastos generales o de administración y los gastos de intermediación. A manera de ejemplo, desde 1990 hasta 1998 las compañías colombianas presentaron resultados técnicos negativos, pero resultados netos positivos provenientes básicamente del colchón que brindaba el rendimiento de sus inversiones. Pese a que las compañías han realizado esfuerzos por reducir sus egresos (operación e intermediación) a través de sistemas como la bancaseguros y el telemercadeo, que en especial han tenido su mayor auge en los ramos de personas y seguridad social, al caer el rendimiento de las inversiones y mantener, al menos constantes, los gastos de operación e intermediación, salta a la vista la necesidad de incrementar la productividad y eficiencia de las empresas del sector y maximizar así las utilidades.
El objetivo de un negocio es ser rentable y éste es el reto asegurador en Colombia. Como dijo Bill Gates: "Una empresa complaciente está muerta. Hoy el éxito requiere de la agilidad y el empuje para reintentar, reinventar y readecuarse".

Prospectiva del Seguro Colombiano

Las perspectivas del mercado asegurador colombiano son inmensas. Se calcula que para el año 2010 la producción de primas habrá crecido casi 3 veces su tamaño actual, con un monto del orden de $ 11 billones (4) (U$S 5.300 millones), es decir 4,4% del PIB.
Dicho crecimiento está principalmente soportado por el desarrollo y mayor cobertura de los productos de la Seguridad Social, que actualmente representan cerca del 17% del total de la producción de seguros. Se estima que este porcentaje sea cercano al 40% al finalizar la primera década del siglo.
A corto plazo se espera un crecimiento real en la producción de primas del 9% para el año 2001, muy por encima del crecimiento global de la economía del país, sobre el que se especula que esté entre el 3% y el 3,5%.
Por lo tanto, se deben reorientar las políticas actuales para que el negocio del seguro subsista por sí mismo y se prepare para los nuevos retos que enfrenta, mientras colabora y espera a que factores exógenos, tales como estabilidad política, crecimiento económico y disminución de catástrofes naturales, les permitan mejorar las condiciones del mercado.


(1) Departamento Nacional de Planeación, Indicadores macroeconómicos, junio de 2001. (2) Departamento Nacional de Planeación, junio de 2000. (3) Ministerio de Hacienda. (4) En pesos constantes de 2000.

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