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Avances en Medicina: Sociedad y Seguro



El siguiente es el editorial de Christophe Courbage* que precede a un documento publicado por The Geneva Association dedicado a la salud y el envejecimiento, en el que se dan a conocer algunas de las ponencias presentadas durante la conferencia que organizara esta entidad en noviembre pasado para tratar la interrelación entre la evolución de la medicina, el envejecimiento y los sistemas de atención sanitaria.


En 1997, la Geneva Association lanzó su programa de investigación sobre Salud y Envejecimiento que se concentraba principalmente en las acciones y costos requeridos para mantener una vida activa luego de los 65 años. La atención del programa se ha vuelto ahora hacia el estudio, desde un punto de vista social, tecnológico y económico, de los desarrollos alcanzados en materia de salud y envejecimiento y la evolución de su influencia en la administración de riesgos y el seguro, siendo los dos temas principales el efecto sobre el sistema de seguro de salud de la integración entre la atención médica y servicios conexos a largo plazo, y los avances tecnológicos.
Con relación a este proyecto de investigación, The Geneva Association organizó una conferencia titulada “Cómo impulsa la evolución médica a la sociedad y el seguro”, que tuvo lugar en Berlín los días 21 y 22 de noviembre de 2002. Esta edición especial de “The Geneva Papers on Risk and Insurance - Issues and Practice” dedicada a la salud y el envejecimiento se basa principalmente en algunas de las contribuciones y documentos presentados durante dicha conferencia.
Entre los principales logros de nuestras sociedades se destacan, sin duda, los adelantos en materia de salud humana. Según la información disponible, la salud de la gente en el mundo ha mejorado más en las últimas cuatro generaciones que en toda la historia precedente.
Algunos de estos beneficios fueron resultado directo de mejoras en las pautas económicas y de educación. Sin embargo, estos estándares sólo son en parte los responsables de tan extraordinaria evolución en la salud. Según la Organización Mundial de la Salud, los habitantes de un país que a comienzos del siglo XX contaban con un ingreso per cápita de 5.000 dólares hubiesen tenido una expectativa de vida inferior a los 50 años; hoy es de casi 75. Tan enormes mejoras, hechos los ajustes en la determinación del ingreso, resultan de los adelantos en el conocimiento científico y su aplicación -tanto en la creación de acciones poderosas como en la influencia sobre las conductas.
El progreso económico, en particular, ha llevado a tres tipos de mejoras tangibles: primero, llevando los conocimientos al hogar, lo que permite a la gente mantener una buena salud (mejor nivel y calidad de vida); segundo, trayendo acciones técnicas tales como vacunas, drogas, diagnósticos; y tercero, haciendo disponibles distintas herramientas de salud pública (como métodos para el tratamiento del agua, equipamiento terapéutico y algoritmos para procedimientos clínicos) cuyo impacto sobre la salud ha sido significativo.
Sin embargo, la preocupación principal se dirige por lo general hacia los crecientes costos de la salud que surgen de los avances tecnológicos y la cambiante estructura demográfica en la que la población de más de 60 años supera largamente a los demás grupos de edad.
En efecto, la mayor parte de las naciones industrializadas han experimentado durante el último par de décadas un fuerte incremento en los gastos de salud. Aunque los regímenes de los sistemas de salud difieren mucho en los diferentes países, se estima que las erogaciones del sector alcanzan el 7-9% del PBI en las mayoría de las naciones de la OECD (Organization for Economic Co-operation and Development) ; Estados Unidos es una excepción con casi el 14% del PBI. La mayor parte de estos gastos tienen financiación pública, y esto lleva a una creciente presión sobre los gobiernos y otros interesados para reducir los costos de la salud pública y hallar soluciones para financiar esos sistemas.
Conocer y entender los factores y mecanismos que influyen en el consumo y costo de la atención sanitaria es condición necesaria antes de instituir un modelo eficiente de gerenciamiento de recursos para la salud.
En general, se atribuye la mayor parte del incremento en los gastos de salud a los cambios tecnológicos que han transformado totalmente la industria de la atención sanitaria -no sólo con nuevo equipamiento y medicinas sino también con nuevos procedimientos que pueden enfrentar con efectividad enfermedades antes intratables. Sin embargo, deben distinguirse dos fenómenos. Por un lado, el progreso en medicina puede llevar a un servicio igual pero de menor costo. Por el otro lado, puede conducir a nuevos y mejores servicios pero con un costo mayor. Hoy, la explosión de la investigación médica y biológica genera nuevos productos y prácticas a un ritmo que se acelera año tras año. Cuando las enfermedades y afecciones no podían diagnosticarse o tratarse, los costos eran obviamente bastante bajos. Los costos reales eran la muerte prematura o la incapacidad para ejecutar numerosas funciones. Ambas situaciones pueden hoy evitarse brindado a la gente una vida mejor.
La investigación y el desarrollo en el sector de salud se ve muy influenciada por las perspectivas existentes en el mercado en materia de productos nuevos. La relación entre la investigación y el desarrollo por un lado y el seguro de salud por el otro se refuerza mutuamente. Un mercado de salud con una cobertura de seguro amplia resulta atractivo desde el punto de vista de la investigación y el desarrollo, pues es probable que los nuevos productos encuentren una amplia demanda. A la inversa, los avances en tecnología médica aumentan la necesidad de contar con cobertura de salud tanto en el sector público como el privado. El desarrollo de la cobertura a través del seguro de salud ha sido sin duda un factor importante en la evolución de los costos de la salud. La ineficiencia y los cambios en el comportamiento vinculados con la antiselección y el riesgo moral son bien conocidos por economistas y aseguradores. Además, el marcado adelanto en el campo de la genética pone a estos temas al tope de la preocupación general.
Los avances en el sector de la salud, debidos principalmente al progreso tecnológico, han llevado a que más gente viva hasta una edad más avanzada. Esta evolución demográfica aparece como un fuerte impulsor del creciente consumo de este tipo de servicios. Se ha demostrado que, en promedio, el gasto en salud aumenta con la edad tan pronto como una persona necesita atención médica. En EE.UU., por ejemplo, los desórdenes vinculados con la edad, tales como enfermedades cardíacas, apoplejías, artritis y problemas de la espalda, ya representan un 20% de los gastos en salud. Por lo tanto, se amplían las necesidades de atención a largo plazo. No obstante, en tanto el individuo siga gozando de buena salud, su tasa de morbilidad puede seguir siendo equivalente a la de una “persona más joven”. El envejecimiento no afecta el nivel global del gasto en salud sino más bien su composición.
Los actuales sistemas de salud carecen de financiación previa y los gastos se pagan mediante un sistema de reparto, con una redistribución intergeneracional y un límite de edad fijo. Los progresos en medicina y el fenómeno del envejecimiento tienen como consecuencia la desestabilización de la financiación de esos sistemas de salud. Ante una base imponible cada vez menor y un aumento en los costos de la salud, están destinados a experimentar dificultades cada vez mayores.
Por lo tanto, puede suceder que se reduzca en forma sistemática el paquete de servicios amparados por la seguridad social u otros planes de seguro social. Por ello, el seguro complementario de salud se está desarrollando rápidamente en muchos países industrializados, y surgen lentamente sistemas con financiación privada. Esta evolución plantea muchas preocupaciones, especialmente en términos de solidaridad y equidad.
En la actualidad parece difícil concebir que en el futuro puedan disminuir los costos de la salud. Por el contrario, hay muchos indicios que nos llevan a creer que aumentarán. No obstante, estos costos han resultado en enormes mejoras para el sector de la salud y nuestra sociedad. La cuestión no es sólo entender los mecanismos que hacen aumentar esos costos sino, y por sobre todo, saber qué sistemas son bastante robustos como para afrontar tanto el envejecimiento como la explosión que se observa en el progreso médico y biológico. El problema no es sólo el costo de los sistemas de salud sino, y esto es lo más importante, cómo se financian.
Esta edición especial de “The Geneva Papers” dedicada al programa de investigación sobre salud y envejecimiento que lleva adelante The Geneva Association se centra en estos interrogantes. Su objetivo es reunir tendencias, datos, análisis y sugerencias para mejorar nuestra comprensión de las cuestiones y desafíos que para el sector salud plantea la creciente importancia del progreso de la medicina y el envejecimiento de la población.


 
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